Pier Paolo Pasolini- Italia
Las cenizas de Gramsci I No es de mayo este impuro aire que el oscuro jardín extranjero * hace todavía más oscuro, o encandila
con ciegas aperturas... este cielo de babas sobre los áticos amarillos que en semicírculos vastos velan
las curvas del Tevere, los montes turquesa del Lazio... Expande una mortal paz, desamorada como nuestros destinos,
entre las viejas murallas el otoñal mayo. En él está la grisura del mundo, el fin del decenio en el que nos parece
entre los escombros terminado el profundo e ingenuo esfuerzo de rehacer la vida; el silencio, anegado e infecundo...
Tú, joven en aquel mayo en el que el error era todavía vida, aquel mayo italiano que a la vida añadía al menos ardor,
atolondrado al menos e impuramente sano entre nuestros padres -no padre sino humilde hermano- ya con tu flaca mano
delineabas el ideal que ilumina (pero no para nosotros: tú muerto y nosotros muertos igualmente contigo en el húmedo
jardín) este silencio. No puedes, ¿lo ves?, más que reposar en este sitio extraño, todavía, confinado. Hastío
patricio te rodea. Y, descolorido, sólo te llega algún golpe de yunque de los talleres de Testaccio, amodorrado
en el atardecer: entre míseros tinglados, desnudos montones de lata, chatarra, donde cantando vicioso un aprendiz ya cierra
su jornada mientras alrededor aclara.
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Por lobogabriel - 19 de Enero, 2010, 9:15, Categoría: poesia
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